Sabado 04 de Setiembre del 2010 - 3: 08pm • Tercera edición
Colegio de profesionales en ciencias economicas de Costa Rica

Editorial

Costa Rica está siendo afectada por diferentes situaciones internacionales, que para bien o para mal, están determinando el curso de nuestros días.

Pese a las señales de recuperación económica que ven los expertos a nivel mundial, el mercado de nuestro país, como ha ocurrido en casi todas las latitudes, se contrajo de forma importante, lo que se ha evidenciado con índices menores de producción y de exportación y con un aumento en la tasa de desempleo.

En el horizonte se ven buenas señales: la negociación de un TLC con China y próximamente uno con Singapur y la reanudación el próximo mes de septiembre de las negociaciones con la Unión Europea, pese a la sombra de lo que han llamado algunos el efecto "Banana  Republic".

De acuerdo con el informe sobre Competitividad emitido por el Banco Mundial, Costa Rica posee todas las características necesarias para ser un país desarrollado, ¿Cuál es entonces nuestro problema, qué es lo que nos detiene?, la respuesta pareciera ser que no se toman las decisiones en el momento oportuno. Sí, tenemos los medios económicos, tenemos una democracia estable, ¿Será entonces un problema cultural? ¿Discutimos demasiados puntos irrelevantes?.

Tal vez lo que debemos hacer es a respetar al otro, al prójimo. Repetidas veces he visto a las personas desde las puertas de sus casas botando basura a su propia acera o, mientras conducen su vehículo, lanzan a la calle lo que no necesitan. En diferentes puntos de la ciudad se observan montículos de basura con muebles, ramas de árboles, lavadoras y sillones, entre otros. Las Municipalidades cierran sus períodos con superávit y la cantidad de oficiales de la Fuerza Pública y de Policías de tránsito no dan a basto con las demandas de atención.

Pareciera que no existe conciencia del bien común y que el individualismo encarnizado prevalece por sobre los valores tradicionales costarricenses. Ejemplo de este es que hace pocos meses, un ciudadano costarricense presentó ante la Sala IV un Recurso de Amparo aduciendo que el Gobierno le estaba limitando su libre tránsito por las calles....y ahora todos sufrimos las consecuencias de las presas de tránsito agravadas por un incremento de alrededor de un 25%  en el número de vehículos que circulan por nuestra "pequeña" infraestructura vial metropolitana.

Tenemos que aprender como país, como pueblo, como comunidad a vivir juntos, a respetarnos.  Tal vez nos hace falta recuperar el positivismo y la capacidad de soñar con cosas mejores para nuestro país. Las barreras mentales que parecieran estar ganando terreno, nos la estamos imponiendo nosotros mismos y lo preocupante es que eso podría estarse volviendo parte de nuestra idiosincrasia.

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