Sabado 04 de Setiembre del 2010 - 3: 41pm • Segunda Edición
Colegio de profesionales en ciencias economicas de Costa Rica

Los retos de los profesionales en las ciencias económicas en el siglo XXI

Por: Gonzalo Rodríguez Mejía  

Uno de los principales retos de un profesional en ciencias económicas, no solamente para el siglo XXI, sino desde siempre, es el de trascender su condición de profesional en una disciplina determinada, hasta convertirse en un científico social, con la capacidad de discernir cuando debe responder y analizar la realidad desde una perspectiva positiva y cuando se siente autorizado e impelido a actuar en el campo normativo. El poder diferenciar específicamente las características conceptuales y contextuales de cada uno de estos campos y sobre todo, identificar y respetar la frontera, asegura un rico aporte del científico a la sociedad, desde el punto de vista epistemológico y en el campo de la práctica y acción social.

Uno de los principales retos de un profesional en ciencias económicas, no solamente para el siglo XXI, sino desde siempre, es el de trascender su condición de profesional en una disciplina determinada,  hasta convertirse en un científico social, con la capacidad de discernir cuando debe responder y analizar la realidad desde una perspectiva positiva y cuando se siente autorizado e impelido a actuar en el campo normativo. El poder diferenciar específicamente las características conceptuales y contextuales de cada uno de estos campos y sobre todo, identificar y respetar la frontera, asegura un rico aporte del científico a la sociedad, desde el punto de vista epistemológico y en el campo de  la práctica y acción social.

La actual coyuntura mundial de crisis financiera, deviene en terreno fértil para un replanteamiento de la forma en que los científicos sociales con formación de base económica, puedan ofrecer su aporte al desarrollo socioeconómico de la sociedad.

Quisiera llamar la atención y la reflexión sobre cinco retos centrales del profesional en ciencias económicas, para el siglo que recién iniciamos, los cuales presentaré y desarrollaré en forma dicotómica y utilizando contextos de nuestro país,  sin embargo, antes me permito hacer, desde mi humilde óptica, una resumida descripción del escenario que compartimos más seis mil millones de habitantes en este planeta.

Hemos de entender que existe una gran mayoría de la población mundial, para la cual la crisis financiera mundial actual ni les va ni les viene, pues ni siquiera en tiempos de bonanza, sus paupérrimas condiciones han atraído la atención de las naciones de mayor ingreso económico. Vivimos en un sistema capitalista, con el que, estemos o no de acuerdo, ciertamente no desaparecerá, y toda aquella propuesta o iniciativa de mejora de la calidad de vida de las personas debe hacerse a partir y sobre la base de dicho sistema. Las relaciones políticas seguirán gravitando en torno a la hegemonía de las naciones más poderosas, de las cuales sobresale los Estados Unidos de América, por lo que considero inútil y falto de pragmatismo, continuar con las fobias antiestadounidenses, en lugar de buscar consensos y posiciones coincidentes que resulten en beneficio de las mayorías. El mundo seguirá luchando por la preservación del ambiente de una forma sostenible, responsable y sin fanatismos, teniendo en cuenta que dicha tarea es un medio y no un fin en sí mismo. El fin es el ser humano. Por último, como las necesidades de los seres humanos son ilimitadas y los recursos son --y probablemente cada día serán  más-- escasos; la economía seguirá existiendo como ciencia y los profesionales en ciencias económicas seguirán teniendo oficio. Por lo anterior, quiero desarrollar este ensayo, enfatizando los retos de estos profesionales, no en términos de las oportunidades futuras que la sociedad les puede ofrecer, sino más bien, en términos de los beneficios que su conocimiento y acción le pueden ofrecer a la sociedad.

A mi juicio los principales retos de los profesionales en ciencias económicas de cara al siglo XXI son los siguientes:

1) La apertura de pensamiento frente al fanatismo.

Entre el blanco y el negro existen muchos grises y es bien sabido que los extremos no suelen ser muy buenos consejeros. Lo que le permite al científico social tener esa capacidad de discernimiento y de apertura de pensamiento, es precisamente la objetividad en el análisis, lograda a través de esa distancia que debe existir entre el sujeto y el objeto de estudio. Ciertamente no es una tarea fácil, toda vez que dicha relación ejerce una influencia de cambio en ambas partes, cuando el objeto de estudio es de naturaleza social, no obstante es ahí donde se prueba la capacidad del científico de capear al máximo los prejuicios y opiniones personales. Cuento como anécdota la polémica que tuve con un compañero de trabajo, a quien su forma de pensar no le permitía concebir que yo estuviera de acuerdo con la apertura a la competencia del ICE y del INS, pero que defendiera a capa y espada el control estatal de los regímenes de salud y educación en Costa Rica. Para él, yo me contradecía, porque si estaba de acuerdo con lo primero, debía estar de acuerdo también con la apertura en los servicios que presta la CCSS y  la educación pública. Las posiciones extremas nos hace echar todo en el mismo saco, renunciando a la diversidad, la especificidad y lo concreto.

2) Pragmatismo frente a los excesos ideológicos y utópicos.

En los últimos días, a raíz de la crisis financiera mundial, se han escrito muchos artículos en la prensa al respecto. De ellos me han llamado la atención algunos, escritos lamentablemente por economistas, que más que querer informar sobre el estado de la situación, se han ocupado de crear un escenario de pánico, profetizando el Apocalipsis y la llegada de las Siete Plagas, el fin del capitalismo, etc. Sus discursos los delatan, no hacen más que expresar su odio a los Estados Unidos y de paso para que no falte, el pellizco al gobierno del Dr. Arias y la condenación al Tratado de Libre Comercio con los E.E. U.U. Más que informar, parecieran afanosamente buscar justificación y fundamento a sus trágicos pronósticos y con ello alimentar su ego. Otros artículos que he leído, ya no de la crisis,  me hacen recordar a Rafael Hitlodeo en su aventura por Utopos, toda una maquinación filosófica sobre como debe ser Costa Rica desde el punto de vista político con sus grupos patrióticos y todo. Con todo respeto esto es pérdida de tiempo. Todo lo que se propone como iniciativa de mejora de la calidad de vida, y de redistribución de riqueza debe partir de la premisa de que vivimos en un sistema capitalista, en donde se premia la iniciativa privada. Por muy en desacuerdo que estemos con esta realidad, no nos es lícito construir castillos en el aire. Le compete al profesional en ciencias económicas  hacer propuestas en materia de regulación de las actividades financieras y económicas. Le compete también brindar sus conocimientos en el diseño de políticas públicas y otras contribuciones, todo esto sin la necesidad de entrar en la polémica de si debe haber más Estado y menos Mercado o viceversa. Las justificaciones para la acción las suple la realidad misma, sin necesidad de planteamientos ideológicos y posiciones dogmáticas. ¿Acaso no es eso lo que está sucediendo en este momento en los Estados Unidos y Europa con los planes de rescate financiero implementados por los diferentes  Estados? Al margen de la búsqueda de culpables, ¿Quién se atreve a negar la necesidad de dichos planes?

3) Actitud progresiva frente a posiciones retrógradas.

En los últimos treinta años el mundo ha dado pasos gigantescos, la tendencia es hacia la internacionalización de las relaciones, en todas las dimensiones: tecnológicas, culturales, políticas, sociales y económicas. Poco a poco se derriban las fronteras y los nacionalismos chauvinistas ceden terreno a la convivencia, sin distingo de etnia, raza o color. Es posible que la dimensión más notoria en esta globalización de relaciones es la económica, que empezó con la formación de bloques regionales, para poco a poco, ir conformando la apertura y liberalización total de las relaciones comerciales y económicas. Con respecto a esta tendencia, hay por ahí algunas mentalidades que siguen viendo dominación, dualismo desarrollo - subdesarrollo, rescoldos de la desaparecida teoría de la dependencia. Los profesionales de hoy deben entender que la globalización no es una opción, sino la opción. Si nos referimos a nuestro pequeño país, de ninguna manera se puede permitir que Costa Rica se quede viendo de lejos el tren del desarrollo. No debemos decir no a la apertura y liberalización, más bien debemos encontrar la forma más inteligente y beneficiosa de participar de ellas. En esta tarea el pensamiento de los profesionales en ciencias económicas se constituye en la vanguardia y cabeza del avance.

4) Ética de la acción frente a la intolerancia y al no por el no.

Definitivamente, los últimos ocho años de administraciones de gobierno en Costa Rica nos ha dejado una lección bien aprendida; nuestra democracia no funciona con multipartidismo. La asamblea legislativa de los dos últimos periodos se ha llenado de arribistas del poder, que no tienen la menor idea de lo que es la negociación y el consenso en aras de darle al país legislación de calidad. Los diputados de un partido que desgraciadamente logró la elección de un buen número de ellos, se dedicó simplemente a obstaculizar y a negar por negar la tramitación de proyectos importantes. Tiempo valiosísimo se perdió en el trasiego de chismes, dimes y diretes y acusaciones ridículas, claro está, con el agravante de que reciben el salario a partir de las contribuciones de los costarricenses. El escenario político es un espacio de oportunidad para que profesionales en ciencias económicas ofrezcan su aporte al país, ya sea mediante la participación en elecciones populares o dando su aporte asesor. De cualquier forma, la ética de la acción y el servicio a la nación deben estar por encima de cualquier interés personal o de grupos. El calibre y la madurez política del profesional  se prueban en el momento en que es obligado a tomar decisiones relevantes.

5) Responsabilidad social frente a la mentira e intimidación.

Para analizar este reto es relevante remitirse al lapso de tiempo que transcurrió entre la presentación del proyecto del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y la aprobación del mismo en nuestro país. La posición del sí estuvo siempre respaldada por la presentación del documento con  los capítulos del tratado y la negociación del mismo, en tanto que la posición del no, estaba dividida entre un grupo que cuestionaba propiamente a partir de lo negociado en el tratado y otro que simplemente se manejaba al margen del contexto del articulado del tratado. Preocupó sobremanera que en este último grupo hubiera profesionales de distintas ramas, que con sus intervenciones y aseveraciones, simple y llanamente se burlaban de la dignidad e inteligencia de los costarricenses. Convirtieron el TLC en un fetiche, atribuyéndole una serie de potestades mágicas, cuando no es más que un instrumento de política comercial internacional, cuyos beneficios y consecuente distribución de los mismos deben ser objeto de políticas públicas bien direccionadas. Le cabe como reto a los profesionales en ciencias económicas, una gran responsabilidad, en primer lugar, situando en su justa dimensión conceptual,  aspectos de relaciones comerciales internacionales, en segundo lugar, en el sentido de diseñar y proponer políticas encaminadas a lograr que los beneficios del comercio exterior provean encadenamientos con la economía doméstica y consecuentemente, los beneficios se distribuyan entre el mayor número de personas. No hay que  olvidar que nuestras intervenciones ya sea mediante la publicación de artículos en prensa o entrevistas en los medios, forman opinión e influyen en las expectativas de los agentes económicos, por lo que lejos de cundir pánico, la misión debe ser la de transmitir sin mezquindad y con la seriedad del caso; honestidad, veracidad, optimismo y confianza.

Si en el pasado ha habido épocas que han sido calificadas como de abogados por la gran influencia de éstos en la solución de los problemas sociales, y otras,  de ingenieros como los que fundaron el ICE y estuvieron al frente de la construcción de grandes centrales hidroeléctricas; el comienzo del siglo XXI claramente se muestra como una época para profesionales en ciencias económicas. Una gran lucha está por darse y es la de propiciar un mundo más productivo y desarrollado, pero también a la vez un mundo más equitativo.

Concluyo manifestando mi contentamiento por la reacción y muestras de apertura al dialogo y  pensamiento del sindicato SIPROCEICE, que planea solicitarle al señor presidente ejecutivo del ICE, en el contexto de la asamblea anual y seminario de este sindicato a finales de noviembre 2008; retroalimentación sobre estrategias, proyectos y acciones institucionales para enfrentar los retos venideros. Sinceramente espero, que no solamente quieran ser retroalimentados, sino que los profesionales que componen dicho sindicato se involucren de lleno en esos grandes retos que le esperan al ICE. 

___________________________________________________________________________________________________________________________________________

Gonzalo Rodríguez Mejías

Licenciado en Economía de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional, Master en Administración con énfasis en Finanzas de la Universidad de Costa Rica. Labora en el ICE desde hace 29 años, donde ha trabajado en diferentes áreas: Técnico en Telecomunicaciones, Área de Finanzas de la UEN Celular, Dirección de Planificación Estratégica de la Presidencia Ejecutiva y actualmente  forma parte de la Dirección Región Central, en el Departamento de Servicio al Cliente Energía.

 

 

PROXIMOS EVENTOS