Sabado 04 de Setiembre del 2010 - 3: 20pm • Tercera edición
Colegio de profesionales en ciencias economicas de Costa Rica

¿Es comparable la actual crisis a la de 1929/1932?

Por: Julio C. Gambina  

En variados comentarios se alude a que la crisis explicitada en septiembre del 2008 y en pleno desarrollo a fines del año, proyectando sus efectos negativos sobre el corto y mediano plazo. Se señala que es la mayor crisis luego de la depresión de los años 30´ del siglo pasado. En base a la profundidad de la crisis actual, que ya es recesión en Europa y Japón y a punto de serlo en EEUU, es que se pone la mirada en las características de la situación en el crack de 1929 y se pretende aprender de aquella experiencia.

Debemos señalar que el paradigma teórico y de política económica hacia el año 30´ era mayoritariamente liberal, en tanto impronta de la disciplina de la "economía política" desde sus inicios con la escuela clásica. Recordemos que Adam Smith publica su texto "La riqueza de las naciones" para 1776. Era una justificación del nuevo sistema, el capitalismo, que luchaba por el librecambio contra los restos del anterior régimen que obstaculizaba el libre desarrollo del comercio y la economía. Hay que pensar en la influencia que esas ideas tuvieron entre los revolucionarios de mayo de 1810 en Argentina y nuestra región latinoamericana para impulsar el vínculo con la Inglaterra y su revolución industrial y el capitalismo. Esas ideas se mantuvieron como discurso hegemónico hasta la emergencia de la crisis del 30´.

El crack del 29 tuvo epicentro en la caída de las bolsas, pero expresaba los límites del modelo de desarrollo económico y es por eso que la crisis se manifestó con una importante caída de la producción industrial, el consumo y la inversión. Se generó así una profunda depresión económica, que solo pudo ser superada en términos de sistema luego de 15 años a la salida de la segunda guerra mundial. La crisis tuvo origen en EEUU que venía desde principios de siglo y especialmente luego de la primera guerra mundial, posicionándose como sucesor en el liderazgo del capitalismo mundial en reemplazo de Inglaterra. La crisis aceleró esa disputa por el reordenamiento del sistema mundial y su hegemonía.

El principal dato a considerar es el cambio en el papel del Estado en la economía y que en general se atribuye teóricamente a John Maynard Keynes (economista inglés, 1883-1946) y políticamente a Franklin Delano Roosevelt (1882-1945; gobernó EEUU en cuatro mandatos entre 1933-1945). Modificó el cuerpo legal estadounidense para hacer avanzar políticas económicas que expresaron otro paradigma en la gestión económica. A esos cambios se le llamó "new deal", nuevo trato ó nuevo acuerdo, aludiendo así a los cambios en el orden socioeconómico, en las relaciones sociales económicas, lo que supone un nuevo papel del Estado en la economía. Es la gran innovación a la salida de la crisis. En realidad, era la experiencia del socialismo en la URSS y su alejamiento de la crisis que hizo pensar en términos de planificación, claro que para salvar al capitalismo y no para hacer una revolución socialista tal como proclamaba la Unión Soviética por entonces. También es cierto que la Italia fascista y la Alemania nazi habían vinculado al Estado con las empresas en la producción y abastecimiento militar para la guerra, otorgando un ejemplo de lo que luego desarrollaría Washington con el "Complejo militar industrial" así bautizado por el General Dwight Einsenhower (1890-1969; presidente de EEUU en dos periodos entre 1952-1960).

Cada crisis supone la discusión por un nuevo orden

Un nuevo orden se reclamaba a nivel mundial con la crisis que impactaba seriamente en millones de personas. El nuevo orden surgió de la crisis y se sustentó en un poder bipolar, socialista y capitalista. La presencia socialista indujo reformas en el capitalismo (Estado del Bienestar) para contener el conflicto social. Entre 1945 y 1975 se desarrollan treinta años de oro del orden económico mundial, donde se satisfacen demandas de ganancia y relativamente el salario y el pleno empleo. La crisis de los 70´ que afectó seriamente las ganancias de las grandes empresas motorizó cambios en el orden económico a favor de la liberalización. Así se desarrollo una ofensiva del capital que se expresó en flexibilización laboral, privatizaciones de las empresas públicas, desregulaciones favorables a la libre circulación de mercancías, servicios y capital. Todo ello era expresado como globalización del mercado mundial.

El orden mundial emergente a la salida de la crisis del 30´ entró en crisis a mediados de los 70´ y fue reemplazado por un orden liberalizador, que ahora entró en profunda crisis. Es por eso que algunos comparan la actual situación de crisis con otras anteriores y así como hubo cónclaves mundiales para superar las obstaculizaciones al sistema capitalista, hay quienes imaginan que se puede remediar la actual crisis en encuentros de jefes de Estado para organizar respuestas efectivas, que hasta ahora solo aparecen miles de millones de dólares para asistir a los principales responsables de la situación: el gran capital transnacionalizado.

La reunión realizada en Washington el 15/11/08 sobre "Los mercados financieros y la economía mundial"es la primera de una serie que se sucederá en el tiempo para pensar como salir de la crisis actual, que ya es recesión en EEUU y en la Europa del Euro, y con desaceleración económica en los países emergentes, atrasados o dependientes, configurando un cuadro recesivo de la economía mundial. Existe una importante caída de las ventas en las empresas, expresado en bajas considerables de la facturación, afectando seriamente el empleo y el consumo. La OIT indicó que serán 50 millones en el mundo los nuevos desempleados por esta crisis. El desempleo y la pérdida de ingresos agravan la tendencia decreciente del consumo popular y ello afecta a la inversión. Esa es la razón para que en la reunión del G20 se pensaron en "medidas keynesianas" de reactivación de la inversión y el gasto público. En realidad es poco lo que surgió de la reunión y no podría ser de otra manera, pues hasta ahora el tema ha sido tratado en forma "nacional" por cada país, siendo que la crisis es un tema global que requiere respuestas integrales y mundiales. No alcanza con decir que la crisis es de EEUU, o que empezó en EEUU. Es evidente que la crisis es de la economía mundial. Otro de los problemas pasa por concentrar el tema en la dimensión financiera y es por ello que las principales recomendaciones estuvieron concentradas: a) en la regulación de las calificadoras de riesgo; b) los derivados financieros y el control sobre las entidades bancarias de inversión no controladas o insuficientemente reguladas y en el conjunto de instrumentos financieros productos de la ingeniería financiera desarrollada en los últimos años; c) en los organismos financieros internacionales, con el intento de reflotar al FMI en sus funciones de asistencia financiera, para lo cual hay que dotarlo de mayores recursos (Japón habló de contribuir con 100.000 millones de dólares al efecto). En rigor, el problema no es solo financiero, sino económico, e incluso de carácter civilizatorio, afectando el orden social en conjunto. Es lo que aún no se discute.

Necesidad de construir pensamiento y práctica alternativa para el orden mundial

El problema de fondo es el orden capitalista, y no alcanza con pensar en "otro capitalismo" tal como indicó la presidenta de la Argentina en el reciente cónclave de los jefes de gobierno (G20). No alcanzan con cambios cosméticos en el orden capitalista, sino que hacen falta profundas modificaciones al orden socioeconómico vigente. No es un problema de que la crisis pasa ahora de lo financiero a lo productivo y por lo tanto resolviendo algunas regulaciones todo se normaliza; sino de cambiar también el modelo de producción y en consecuencia la circulación. En definitiva, producción y circulación en conjunto. La crisis no es de las finanzas y su difusión en la economía real, sino que es una crisis económica que objetivamente cuestiona el modelo de producción capitalista.

Nada de esto último fue parte del debate en Washington y por eso George W. Bush (desprestigiado internacional y localmente) insistió en la defensa del capitalismo, el libre cambio y la apertura de la economía. EEUU presionó al G20 para incluir en la resolución final una apelación para un final de la Ronda de Doha que se negocia en la OMC. El objetivo es la liberalización de la economía mundial y que varios países entre los presentes vienen rechazando, ya que los países capitalistas desarrollados piden facilitar el ingreso de bienes industriales a nuestros países y protegen sus mercados del ingreso de productos primarios. Mientras ellos demandan apertura, no dudan en destinar gigantescos subsidios a la producción y exportación, potenciando la asimetría de la inserción de las empresas y los países en el mercado mundial. Obama en su discurso inaugural defiende al "mercado" como principal ámbito de creación de riqueza y sostiene el discurso relativo a lo transitorio de la actual intervención del Estado.

Algunos imaginaron que esta reunión sería un "Bretton Woods II", a imagen y semejanza del de 1944 cuando al final de la segunda guerra se organizó el orden mundial bajo hegemonía del dólar y EEUU. Algunos insistirán con ese propósito en abril del 2009 en Londres. El problema es que ahora no existe una potencia de reemplazo, sin perjuicio de que China puede terminar siendo una de los países que adquiera mayor protagonismo en el orden multipolar que pretenden los países en desmedro de la unipolaridad ejercida por EEUU. Hoy no existe esa potencia militar, económica con fortaleza suficiente para encarar un nuevo liderazgo del sistema mundial, tal como ocurrió en la posta traspasada de Inglaterra a EEUU en las postrimerías de la segunda guerra.

Al mismo tiempo que se realizaba el encuentro de los presidentes se realizó en varias ciudades del mundo un día de acción global. En la Argentina, en Rosario y Buenos Aires se realizaron acciones de un conjunto de organizaciones sociales y personalidades para difundir una carta dirigida a la Presidente de la Argentina relativa a la preocupación y rechazo por la presencia de Cristina Fernández en la Cumbre de Washington. La misiva encabezada por Adolfo Pérez Esquivel "pone en discusión las políticas hegemónicas en los últimos treinta años en el ámbito mundial que promovieron la liberalización de la economía a favor del capital transnacional" La nota critica a quienes visualizan este encuentro "como una importante oportunidad para fortalecer los cimientos del capitalismo, al abordar como mejorar la liberalización del comercio y la inversión" Se critica el libre comercio y a los organismos internacionales para proponer un conjunto de medidas que apuntan en resolver los problemas de los pueblos y no de los bancos o de quienes propiciaron la crisis. Se sustentan propuestas de integración alternativa y de nuevo orden mundial sobre la base del protagonismo popular en la toma de decisiones. Es el camino de la protesta y la constitución de sujetos para enfrentar la estrategia del poder.

Puede verificarse entonces la crisis y los problemas del capitalismo para superarla. Un asunto adicional a considerar es la capacidad de construir propuesta alternativa al capitalismo. Si el capitalismo está en crisis, es un problema también la estrategia de confrontación al capitalismo y la constitución de propuestas anticapitalistas y por el socialismo. Es un tema que empieza a discutirse en algunas de las realidades sociales y políticas de la región latinoamericana y caribeña, aunque debe consignarse que esas voces estuvieron ausentes en el debate en Washington, salvo en la protesta callejera, en esa y otras ciudades del mundo y más aún en el Diálogo entre los movimientos populares y los Presidentes que se desarrolló en el Foro Social Mundial (FSM). Allí se presentaron los gobernantes de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Paraguay, siendo uno de los ejes sostenidos la legitimidad de sus procesos derivados de la lucha popular e incluso del propio FSM. La propuesta del Socialismo del Siglo XXI fue ampliamente sustentada principalmente por Correa y Chávez.

En definitiva, se discute la crisis, sí, pero también la posibilidad de otro orden social para la sociedad. No solo está cuestionado el neoliberalismo, sino también el capitalismo.

Julio C. Gambina

Profesor Titular de Economía Política en la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP. Miembro del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO.

 

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