Sabado 04 de Setiembre del 2010 - 3: 21pm • Tercera edición
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¿Crisis Financiera o Crisis del Neoliberalismo?

Por: Master Pedro Márquez Macha  

La crisis financiera en la que Estados Unidos está sumido, no es algo que ha surgido repentinamente, ni es algo aislado, por el contrario, esta se ha incubado por años; y si bien tiene como asidero la industria inmobiliaria, sus raíces yacen en la estructura misma del modelo capitalista imperante.

El Economista, Revista del Colegio de Economistas de Lima

Segunda Etapa Año 1  Nº 2 Julio-Septiembre 2008, Páginas 24 a 27.

www.cel.org.pe

 

Master Pedro Márquez Macha

 

1. Señales de una debacle sin precedentes

La crisis financiera en la que Estados Unidos está sumido, no es algo que ha surgido repentinamente, ni es algo aislado, por el contrario, esta se ha incubado por años; y si bien tiene como asidero la industria inmobiliaria, sus raíces yacen en la estructura misma del modelo capitalista imperante. Vale decir, esta crisis no solo es financiera, sino que engloba ciertamente la parte real de la economía. Pero, aun así, ello no cuestiona el capitalismo per se, sino una forma de este: el capitalismo neoliberal.

Que la crisis no es solo financiera es un hecho, basta recordar los serios problemas que tuvieron que hacer frente hace algunos años las "empresas punto com", a la cual siguieron la debacle de empresas enormes como ENRON, entre otras. En la parte real los síntomas se han sentido en las dificultades del país para crecer, en la pérdida de la calidad de vida del norteamericano promedio y en los déficits público y externo cada vez más grandes. Recordemos, la nación ha crecido en el último lustro en base a mayor endeudamiento. En todo esto lo malo no está en la existencia de la propiedad o la iniciativa privada, sino en la carencia de límites adecuados a ello, obviamente en la falta de un cierto equilibrio entre lo privado y lo social, en la especulación llevada al extremo, en el abuso del endeudamiento y en la creencia que para crecer basta con manejar la tasa de interés.

Para dar una idea de la profundidad de este fenómeno, empecemos presentando cronológicamente los principales acontecimientos ocurridos en el sistema financiero, que dan una idea de su enorme magnitud. Desde ya se advierte que hasta ahora nadie sabe cuánto podrá durar y cuáles podrían ser sus repercusiones, aquí en Estados Unidos y en el resto del mundo.

En marzo de este año, el banco de inversiones de Nueva York Bear Sterms fue uno de los primeros en mostrar graves dificultades en el valor de sus acciones y en su capacidad de seguir operando, por lo que tuvo que ser rescatado por la Reserva Federal con $ 30 000 millones de dólares. Con posterioridad varios bancos más fueron intervenidos por la Reserva, incluyendo Indy Mac y Silver State Bancorp, a la par que otros se vieron obligados a suspender el pago de intereses por las dificultades en que se hallaban. Se cuentan al menos 38 en esas condiciones.

Todos creyeron que estas eran solo tempestades que ya amainarían, nadie imaginó que estos hechos solo precedían a huracanes en el ámbito bancario y financiero en general. Es así como meses después los gigantes de la industria inmobiliaria Fannie Mae y Freddie Mac entraron en una crisis de proporciones jamás vistas, a tal punto que el Gobierno Norteamericano se vio obligado a nacionalizarlos apresuradamente, poniendo para ello $ 100 000 millones y evitando una temprana debacle de la industria inmobiliaria, habida cuenta que estas instituciones son las encargadas de respaldar las hipotecas. Pero allí no quedó el problema, la crisis cundió en todo el mercado, básicamente con dos síntomas: incapacidad de numerosas empresas financieras para seguir operando en el mercado por falta de liquidez y caída precipitada en el valor de sus acciones. Es así como recientemente cayeron en esta situación dos empresas de mucha tradición y prestigio internacional: Merrill Lynch y el banco HBOS, obligándolos a ser vendidos repentinamente antes de caer en bancarrota. La misma suerte no acompañó a la corporación Lehman Brothers, otra de las empresas tradicionales en Wall Street, que no pudo ser vendida con rapidez, ni tampoco recibió apoyo de la Reserva Federal y se le dejó a su suerte. Hace pocos días, en setiembre, otro gigante de la industria aseguradora AIG (American Internacional Group) presentó graves problemas financieros amenazando irse a la quiebra, por lo que de inmediato fue rescatado por la Reserva Federal, con un fondo de más de $ 85 000 millones.

Hasta la fecha el banco central norteamericano (la Reserva Federal) ha comprometido más de $ 215 000 millones, socorriendo a instituciones financieras que amenazaban con quebrar y arrastrar en la debacle a gran parte del mercado financiero norteamericano y mundial. Más recientemente dos bancos entraron en problemas: Washington Mutual, que fue comprado rápidamente por el Banco de América, y Wachovia, que a la fecha sigue en negociaciones.

Todo parece indicar que lo hecho hasta ahora no ha calmado ni de lejos la crisis en estos mercados, la misma que se manifiesta en una paralización de los préstamos, no sólo por la falta de liquidez de los bancos, sino por la desconfianza de seguir prestándose entre ellos o al resto de la economía, por la duda de si el próximo prestatario estará al borde de la debacle y jamás podrá devolver lo prestado. Aunado a esto, como ya se dijo, el otro problema es que la crisis incidió negativamente en el valor de las acciones de estas compañías, con pérdidas increíbles para sus propietarios o acreedores, entre ellos accionistas privados, bancos, aseguradoras, inversionistas extranjeros, fondos mutuos, fondos de pensiones del país y el resto del mundo. Recordemos Wall Street es el centro financiero del orbe.

Para dar una idea de cuán grave es la pérdida en el valor empresarial, presentamos algunas cifras publicadas por la revista "Business Week" de setiembre 29, 2008.

CUADRO Nº 1

VALOR DE MERCADO DE LOS STOCK DE ACCIONES

(EN MILES DE MILLONES DE USA $)

Entidad

AL 2006

A Set. 2008

Variación porcentual

JP Morgan Chase

167,20

127,20

-23,9

Bank of America

238,00

121,10

-49,1

Citigroup

273,60

83,00

-69,7

Goldman Sachs

89,70

53,40

40,5

Deutsche Bank

69,20

39,40

-43,1

Barclays Bank

94,60

36,20

-61,7

Morgan Stanley

70,90

35,70

-49,6

Cerril Lynch

80,80

26,10

-67,7

Lehman Brothers

41,70

0,15

-99,6

Fuente: Business Week, Sep 29, 2008.

Claramente se puede notar que la pérdida es muy grande, en un extremo, JP Morgan ha perdido un cuarto de su valor, en el otro, Lehman Brothers perdió todo. Esto explica el pánico de los inversionistas y la presión que estarían ejerciendo sobre Washington, al punto que repentinamente el régimen de Bush ha planteado un descomunal Plan de Rescate Financiero, comprometiendo en ello 700 000 millones de dólares, el mismo que rápidamente ha sido discutido y aprobado por el Congreso Norteamericano y ya es ley.

2. ¿En qué consiste el Plan de Salvataje?

De acuerdo a es te, el Gobierno Norteamericano se compromete a comprar la cartera pesada de los bancos y financieras (hipotecas que han caído en morosidad y están impagas); de este modo evitarían la bancarrota de estas empresas y a la vez darían liquidez para que sigan operando. Para ello el Congreso autorizó el desembolso de estos $ 700 000 millones en partes, con la condición que se supervise su aplicación, se ayude a los consumidores facilitando el pago de sus hipotecas, se sometan a las instituciones financieras a una mayor regulación y se limite el pago de honorarios a sus ejecutivos. La nueva ley que aprueba este salvataje también incrementó el seguro de depósitos bancarios de $ 100 000 a $250 000.

¿Cuál será el resultado del plan? Nadie lo sabe, pero todos esperamos que detenga la crisis financiera, aunque esto parece un tanto difícil, por varias razones. En principio, porque la crisis que ahora vive Estados Unidos no se reduce al ámbito financiero, sino que hay mucho más, hay un problema de lento crecimiento y una amenaza de recesión económica. Encima de ello, el país tiene un enorme déficit presupuestal que en algún momento tiene que ser corregido. Nadie puede vivir endeudándose indefinidamente.

En todo caso la crisis financiera es una crisis de crédito y de confianza, quizás el Plan de Salvataje pueda aliviar la desconfianza, pero muy poco podrá hacer para volver el crédito a sus condiciones normales, y en tanto esto no ocurra, habrán problemas para que la economía reinicie una nueva etapa de apogeo.

A mi entender, aquí lo que hace falta son profundas reformas que den transparencia a las operaciones en los mercados financieros, que prevengan operaciones fraudulentas y, en particular, se requiere mayor regulación al interior de las corporaciones para lograr la más amplia protección a los pequeños inversionistas. Paralelamente, se necesita un conjunto de medidas de reactivación económica en el campo real, que vayan más allá de las medidas puramente monetarias de la Reserva Federal.

3. Los orígenes de la actual crisis

Bien vale la pena discutir un tanto los orígenes de esta crisis, para evaluar si el Plan de Salvataje resolverá el problema o si solo es un paliativo más. No hay duda, a mi entender, que la especulación es uno de los grandes defectos del actual modelo capitalista, esto fue lo que creó la crisis de las "empresas punto com" y esta causa está en la raíz del problema inmobiliario actual. En efecto, mucho de este problema surgió cuando a mediados de la década de los noventa los precios de los inmuebles, después de haberse derrumbado, empezaron una progresiva recuperación, empujados por el desarrollo urbano y la sostenida inmigración en todo el país, en particular en las grandes ciudades. Con los precios de los inmuebles en continua alza, desde fines de la década de los noventa hasta el primer lustro de este siglo, los bancos y compañías financieras vieron que también crecía fuertemente la diferencia entre la deuda hipotecaria y el valor de las propiedades. Vale decir, los propietarios de inmuebles se hacían ricos sin haber producido absolutamente nada. Wall Street creyó encontrar un nicho perfecto para nuevos y enormes negocios, así surgió una época de refinanciamiento fácil y generosa en todo el país. Los bancos y financieras ofrecían a raudales créditos con garantía de propiedades inmobiliarias. La nación creció por casi una década gracias al consumo boyante financiado con deuda, en primera instancia, de los refinanciamientos de las millones de propiedades en todo el país y luego con deuda sin respaldo, las tarjetas de crédito y el crédito al consumo en general. Esto se profundizó aun más con un manejo preponderante de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal, que redujo la tasa de interés interbancaria a niveles mínimos, abaratando sucesivamente el crédito al consumo y a los negocios. Es así que la economía norteamericana creció por años en base de deuda. Ante el incremento en el valor de sus propiedades, la gente consumía más, o sea la simple especulación creaba más riqueza espuria y generaba más consumo. Esto indudablemente era irreal y tenía que tener un mal fin, habida cuenta que la riqueza solo puede crearse como producto del trabajo, transformando los recursos en nuevos bienes o incrementando la productividad, no hay otro camino, todo lo demás es irreal y no puede sostenerse en el largo plazo.

El problema fue transformándose en una seria crisis cuando el valor de las propiedades, habiendo crecido sostenidamente por años, llegó a su techo y empezó su declive. Muchos por años compraron y vendieron especulando y ganando con ello pingües utilidades con la diferencia de precios. Estos fueron los primeros en parar bruscamente sus compras, luego siguió la gente que realmente compraba propiedades para vivir en ellas, simplemente porque las viviendas llegaron a costar tanto, que resultaba inalcanzable pagar las hipotecas. Así, el mercado hipotecario empezó una progresiva paralización, quedando cientos de miles de propiedades sin vender, lo cual generó una cascada de reducciones progresivas en el valor de los inmuebles. Pero había y aún hay tantas propiedades en venta, que la oferta supera ampliamente la demanda y ello mantiene el mercado casi paralizado.

Ante esto, las empresas hipotecarias, con cientos de miles de hipotecas en sus activos, pero que ahora ya no valían lo de antes sino muchísimo menos, empezaron a sentir que el mundo se les venía encima porque sus activos valían también cada vez menos y con ello el valor neto de sus empresas y el stock de sus acciones.

Pero recordemos, la construcción es uno de los motores básicos de la economía norteamericana, por ello, la paralización de las ventas hipotecarias empezó a reducir fuertemente el crecimiento de la construcción y con ello toda la producción del país; empezaron a bajar las oportunidades de trabajo y los ingresos de las personas, lo cual a su vez se derivó en una elevada morosidad en el pago de las hipotecas.

Millones de familias de repente ya no podían pagar sus hipotecas y eran reposeídas (foreclosures) en toda la nación, ello agravó aun más la situación de los bancos y compañías hipotecarias, que poseían paquetes enormes de hipotecas que al no ser pagadas perdían rápidamente su valor como activos, a la vez que cortaban repentinamente el flujo de ingresos de estas compañías para seguir operando. Todo este cúmulo de acontecimientos causó y sigue causando la caída de numerosos gigantes de la industria inmobiliaria, bancos y compañías financieras.

La otra gran falla del modelo es la excesiva libertad existente y la carencia de regulación y supervisión estatal. A mi entender, las causas surgen desde los años de Ronald Reagan cuando se impusieron las ideas antiregulatorias de la Universidad de Chicago, hasta la casi seguridad que el gobierno siempre debe acudir al rescate de los bancos y empresas financieras si caen en desgracia. Estas creencias que yacen en el fondo del pensamiento neoliberal, moldearon la conducta de empresarios y consumidores. Así se abusó del crédito no solo por los consumidores, sino especialmente por los bancos y prestamistas, en particular en el campo de las inmobiliarias, al haber concedido cientos de miles de préstamos a gente que no tenía capacidad de pago. Pero lo más grave e irresponsable es la conducta de ejecutivos como los de AIG ( una empresa con más de $ 110 billones en ventas anuales y activos por más de un trillón de dólares) que aseguraron estos préstamos inmobiliarios, que en realidad eran basura financiera, vendiéndolos en los mercados internacionales por miles de millones de dólares en

América y el resto del mundo.

Todo esto ha sido consecuencia del modelo neoliberal, de entender que libertad de empresa es restringir la regulación y la intervención estatal al máximo, permitiendo el uso y abuso de los instrumentos crediticios y la especulación a niveles increíbles. Para dar como ejemplo, las empresas inmobiliarias en los años de la furia por vender propiedades, crearon formas de financiamiento forzadas y hasta engañosas. Ofrecían préstamos para compra de casas sin inicial, préstamos llamados "solo intereses" o con dos a cinco años de pagos hipotecarios bajísimos, aunque después al término de este periodo los pagos subían abruptamente por los intereses acumulados no pagados anteriormente. Estos préstamos eran obviamente leoninos. Se ofrecían también préstamos en los cuales, si el cliente no tenía los ingresos suficientes para pagar la hipoteca se les pedía un garante, a quien muchas veces se le fabricaba ingresos ficticios solo con el objeto que se apruebe el crédito, pese a que muchos de ellos no eran ciudadanos y tenían documentos falsos.

Obviamente, estos eran los casos de las hipotecas "subprime" que ahora son las millones de propiedades abandonadas por sus propietarios y en proceso de reposición. Quiérase o no, la época del neoliberalismo a ultranza ha llegado a su fin aquí en Estados Unidos, no hay duda que una mayoría de la ciudadanía está por una mayor regulación e intervención estatal, especialmente en los mercados de dinero y capitales y sea quien gane

las próxi

mas elecciones, este será el camino a seguir para los años venideros.

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Econ. Pedro Marquez

 

Estudios de Economía Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Postgrado Master en Economía Universidad de Minesota.

Veinte anos de trabajo profesional en Perú en el Banco Central deReserva, Instituto de Planificación, Integración Andina, Ministerio de      Economía y Finanzas. Ex-Profesor de la Universidad San Marcos y La Universidad Nacional de Ingeniería. Actualmente Consultor Internacional en asuntos financieros.

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