Sabado 04 de Setiembre del 2010 - 3: 51pm • Primera Edición
Colegio de profesionales en ciencias economicas de Costa Rica

Las medidas económicas de los Estados Unidos

Por: Juan Antonio Rodríguez C.  

Acostumbrados en Costa Rica a la improvisación, a las acciones de corto plazo y a la falta de investigación en casi todos los campos, es posiblemente la causa principal para que algunos comentaristas en los periódicos y unos pocos colegas están asustados porque las medidas económicas que aprobó el Congreso de los Estados Unidos no ha impedido que la bolsa de valores de Nueva York siga de capa caída.

Y es que este tipo de medidas van a llevar un cierto tiempo para que la economía norteamericana de al menos indicios de alguna recuperación.

Hay tres formas de estimular la economía en un proceso de recesión: 1- Del lado de la producción, función que le corresponde a la empresa privada y que en el plan se pretende impulsar mediante el estímulo bancario. En este campo se puede generar empleo, pero las empresas se encuentran ante el dilema de qué fue primero si el huevo o la gallina; para qué producir si la gente no consume; 2- Del lado del Gobierno que puede promover la construcción de obras de infraestructura (carreteras, puentes, plantas hidroeléctricas, etc.) lo cual aumenta las compras en el sector privado y también genera empleo; y 3- Del lado de los consumidores que encuentran ingresos permanentes (para los desocupados) y obtienen mayores ingresos con la devolución de impuestos.

Y en el caso particular de esta recesión, también se debe actuar sobre el sector financiero no sólo para aumentar la capacidad de los bancos, sino para tratar de "limpiar" el problema de los llamados activos "tóxicos", producto de una política errónea y perniciosa en el financiamiento de viviendas. En estos momentos hay cantidades enormes de recursos (activos) inmovilizados que ni siquiera se sabe su valor real.

Todas estas acciones deben estar coordinadas en forma casi perfecta, de lo contrario el plan no podría activar el sistema económico en forma eficiente.

Por ejemplo, la empresa automotriz no va a emplear más gente para aumentar su producción hasta no obtener una señal de que los consumidores van a querer comprar más autos. No van a empezar a producir más cemento para la construcción de carreteras y puentes que el Gobierno está promoviendo hasta que al menos se publiquen los carteles de licitación correspondientes. Y tampoco van a emplear más gente y comprar materia prima, hasta estar seguros que el sistema financiero les pueda financiar sus actividades.

Pero todavía me falta por mencionar el elemento más importante: el aumento en el consumo final. Es el eslabón entre la inyección de capital y el aumento en el Producto Interno Bruto. El hecho de que el consumo en EU constituya el 60% del PIB y que a su vez, la economía estadounidense representa el 25% del PIB mundial es lo que nos hace decir que la economía norteamericana representa la locomotora de la economía mundial. Y que una simple "parada de la locomotora para reabastecimiento" puede ser fatal para todos, para el resto de América, Asia y particularmente Japón y China.

El problema adicional que aparentemente va a encontrar el plan económico es que el consumidor norteamericano está cambiando, aunque sea en el corto plazo, sus costumbres y estructura del gasto, incluyendo su propensión marginal a consumir, elemento clave del multiplicador Keynesiano.

En efecto, en septiembre del año anterior en mi artículo sobre Keynes y la recesión en Estados Unidos que publiqué en este mismo diario indicaba: "...resulta que el informe del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos para el tercer trimestre del año indica que los consumidores han recibido US $ 150.000.0 millones (como parte de la devolución de impuestos) y las cifras ajustadas del Departamento de Comercio revelan que el gasto real de los consumidores (eliminando la inflación) disminuyó por primera vez en 17 años...

 La consultora neoyorquina Davidowitz & Associates nos indica que "...Asistimos a un cambio gigantesco en la cultura popular motivado por el miedo a perder empleo, miedo a no poder pagar la hipoteca y otros préstamos, y malas noticias por todas partes. En los últimos seis años, los estadounidenses gastaron un 6% más de lo que ganaban, y ahora, en los últimos seis meses, hemos aumentado los ahorros a un 3.5%...

En otras palabras, la velocidad (consumo) de la locomotora no solamente ha disminuido por efecto del desempleo, sino además porque los que tienen empleo gastan menos. Y este comportamiento, guardando la lógica, será el que sigan los que recobren sus empleos, de manera tal que el impacto del nuevo consumo (a través del multiplicador) no podrá ser tan fuerte como lo era hubiese sido con las estructuras de antes de la crisis.

Por tanto, la recuperación de la economía norteamericana será un asunto lento, de mediano plano, no solamente por las dificultades que encierran las acciones de la ayuda económica, sino por el cambio en el comportamiento de los consumidores norteamericanos. Y esto desde luego tendrá el mismo efecto, por la dependencia de la locomotora, en las economías del resto del mundo, con la excepción quizás de la Comunidad Europea que tiene su propia máquina aunque de vez en cuando requiere un empujón de la gringa.

 

Juan Antonio Rodríguez C.

Economista con especialidad en la formulación y evaluación de proyectos. Consultor privado en la elaboración y ejecución de diversos proyectos en sector público y privado. Asesor económico y financiero de la Gerencia de Administración y Finanzas de Recope. Asesor económico y financiero de la Gerencia de Mercadeo y Distribución, Recope. Analista financiero y económico en la evaluación y formulación de proyectos, Gerencia de Comercio Internacional y Desarrollo, Recope. Presidente de la Asociación de Profesionales y Técnicos de Recope.

 

 

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